En el rugby femenino, se otorga un penal cuando una jugadora comete una infracción que viola las reglas del juego, como acciones peligrosas o injustas. Si bien las reglas fundamentales que rigen los penales son similares a las del rugby masculino, las variaciones en la aplicación e interpretación pueden influir en el juego y las estrategias del equipo. Las infracciones comunes que conducen a penales incluyen tackles altos, jugadas en fuera de juego y infracciones en el scrum, que pueden interrumpir el flujo del juego y proporcionar ventajas a los equipos contrarios.